SUCAFE

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Del estruendo al duelo: la noche en que el Jet Set marcó para siempre al país

El país vuelve al duelo al recordar el primer año del colapso del Jet Set (Imagen de Archivo)

 La madrugada del 8 de abril de 2025 quedó suspendida en el tiempo. Lo que comenzó como una noche de música, luces y celebración en la discoteca Jet Set terminó, en cuestión de segundos, en estruendo, polvo y oscuridad. El techo cedió sin aviso, sepultando risas, conversaciones y vidas bajo toneladas de concreto.

Momento de la tragedia del Jet Set (Foto de Archivo)
Momento de la tragedia del Jet Set (Foto de Archivo)

Los primeros minutos fueron de confusión absoluta. Gritos de auxilio se mezclaban con el sonido de sirenas que empezaban a acercarse. Algunos lograron salir por sus propios medios, cubiertos de polvo, con la mirada perdida. Otros quedaron atrapados. Al mismo tiempo, familiares, alertados por llamadas desesperadas, comenzaban a llegar sin comprender del todo lo ocurrido.

Afuera, el caos dio paso a una vigilia improvisada. La zona se llenó de rostros angustiados, de nombres repetidos una y otra vez. “¿Lo han visto?”, “¿Está en la lista?”, eran preguntas que se multiplicaban sin respuesta. La incertidumbre se convirtió en la primera herida colectiva.

La madrugada del 8 de abril de 2025 quedó suspendida en el tiempo. Lo que comenzó como una noche de música, luces y celebración en la discoteca Jet Set terminó, en cuestión de segundos, en estruendo, polvo y oscuridad. El techo cedió sin aviso, sepultando risas, conversaciones y vidas bajo toneladas de concreto.

Momento de la tragedia del Jet Set (Foto de Archivo)
Momento de la tragedia del Jet Set (Foto de Archivo)

Los primeros minutos fueron de confusión absoluta. Gritos de auxilio se mezclaban con el sonido de sirenas que empezaban a acercarse. Algunos lograron salir por sus propios medios, cubiertos de polvo, con la mirada perdida. Otros quedaron atrapados. Al mismo tiempo, familiares, alertados por llamadas desesperadas, comenzaban a llegar sin comprender del todo lo ocurrido.

Afuera, el caos dio paso a una vigilia improvisada. La zona se llenó de rostros angustiados, de nombres repetidos una y otra vez. “¿Lo han visto?”, “¿Está en la lista?”, eran preguntas que se multiplicaban sin respuesta. La incertidumbre se convirtió en la primera herida colectiva.

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